La tecnología como elemento diferenciador

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Con la revolución tecnológica hemos comprobado como esta ha sido el elemento diferenciador en momentos clave; un avance, un producto, un servicio surgió cambiando hábitos establecidos, de uso, de consumo, creando nuevos modelos de negocio que hoy son parte de la historia contemporánea de nuestra cultura, de nuestra vida diaria e incluso de nuestra rutina.

Tenemos tantos ejemplos como tiempo tengamos para pensar en ello.

Recordar por ejemplo lo que supuso la telefonía móvil, que dio pie al 3G, que nos ha traído los smartphone, las aplicaciones para estos en sus nuevos sistemas operativos como Android; que hoy escribimos más que hablamos gracias a la comunicación instantánea como whatsapp o line, geolocalización para compartir como foursquare, dejar de imprimir entradas o tickets cambiándolo por QR o simular un objeto a escala con realidad aumentada (sin fabricar nada).

Ocurrió con Google, Apple, Amazon o Facebook; y ocurrirá con nuevos proyectos start-up que se están gestando en algún garaje, que verán la luz pronto y acabarán formando parte de nuestras vidas.

Si ponemos esto en perspectiva nos viene a decir que la tecnología ha permitido que proyectos pioneros, visionarios, hayan creado sus espacios de negocio sin competencia, vírgenes, deseados océanos azules. Y esto es lo que con tecnología podemos conseguir.





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Lo mismo esta ocurriendo con la tecnología automovilística en estos momentos. Compañías emergentes con nuevos modelos de negocio que controlan toda la cadena de distribución y de mantenimiento de los vehículos, por poner un ejemplo. Compañías desconocidas que, en dos años, están mejor cotizadas que otras que todos conocemos.

¿Qué podemos hacer para subirnos a la ola?

Poniendo un poco más los pies en la tierra, asumiendo que ya tenemos nuestro negocio, la mejor oportunidad que tenemos hoy es entender que ya no hay que esperar a que vengan nuestros clientes, que podemos estar donde ellos están, y ellos están cerca, muy cerca de sus dispositivos móviles. Ahí tenemos que estar nosotros.

Con ciertas máximas en mente como que cada uno debemos tener una propuesta de valor que nos diferencie de los demás, que tenemos que identificar muy bien nuestro cliente objetivo, que este tendrá un momento en el que va a consumir nuestro producto,… es lo primero que debemos resolver, y estar ahí en ese momento para ese cliente.

Tenemos que ver como hacemos llegar nuestro producto/servicio a estos dispositivos; tenemos que saber como hacer que nuestra oferta (sea una web, un comercio electrónico, un buzón de correo, un numero de teléfono…) se adapten a estos dispositivos, a las resoluciones de sus pantallas, y facilitar la experiencia de uso de modo que sea lo mas atractiva, fácil y satisfactoria como sea posible.

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Podemos crear una aplicación especifica para el móvil, podemos convertir la experiencia en un juego (gamificación); sea como fuere tenemos que conseguir que lo que les ofrezcamos lo puedan y lo desee compartir, y conseguir que lo hagan.

El método tradicional de ofrecer tu producto, intentando que lo adquieran a la primera oportunidad que tenemos, ya no es la aproximación ideal.
El método natural debe ser aquel por el que nuestro cliente se convence que somos nosotros la mejor opción para resolver su necesidad.
Crear un vínculo desinteresado basado en inquietudes comunes tiene como consecuencia que nos tengan en consideración a la hora de resolver una necesidad sobre tema el que nos identifican como expertos, ¿quien mejor que nosotros le podría ayudar?
No tiene porque ser necesariamente afín a nuestro negocio principal; y si no, ahí tenemos la responsabilidad social corporativa sobre la que encontrar seguidores.

Para crear esta relación es necesario tener el foco y, además de método y constancia, tecnología que nos permita medir el esfuerzo que estamos realizando, y su retorno. Retorno no quiere decir ingresos económicos directamente, hay otras cosas importantes a medir ante cualquier esfuerzo que realizamos como, cuanta gente lo vio, cuanta lo compartió, y otras métricas que nos permiten saber si el trabajo que estamos realizando esta siendo aceptado. El cultivo de las relaciones da frutos con el tiempo.

Recordemos que el objetivo de la tecnología es simplificar el trabajo, multiplicar la productividad, reducir el esfuerzo y maximizar el resultado.

Esto se puede aplicar a todas las partes de un negocio y en todas sus etapas, mas ayuda cuanto mas maduro es el negocio, no porque se pueda disponer de más inversión, sino porque su aportación por escala la puede hacer exponencial.

Internet es social, ya no es la red informática de ordenadores controlada por técnicos, es la red de conocidos, amigos, familiares…. dejamos hace tiempo de conectar maquinas para conectar personas.

El proceso de tecnificación de las empresas partiendo de cero es tedioso, pero es algo que necesariamente se debe acometer cuanto antes, da igual su mercado. Si además tus clientes están en red, deja de ser una necesidad para ser una obligación.




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